Introducción al tema de la vivienda de IGNACIO ARAUJO MUGICA

 

Un espacio de convivencia en donde por lo general habitan un número indeterminado de personas suele denominarse “vivienda”. Los miembros de aquellos grupos de personas y/o familias progresan en aspectos relacionados con la edad, gustos y necesidades. Por otra parte, en términos generales el hogar permite fomentar relaciones interpersonales y en definitiva es el seno de la convivencia lo que hace posible el cultivo de valores, principios y cultura.    

Sin embargo, para que una vivienda alcance unas condiciones de habitabilidad digna necesariamente debe responder a las exigencias ambientales y culturales de su entorno. El contexto de la vivienda acarrea un sin número de problemas que tienen que ver con la evolución de las personas, la familia, los valores éticos, el futuro y el pragmatismo.

Respecto al bien común se ha de garantizar la trascendencia de los espacios de uso individual, familiar y social. Hay que observar aquí que la primacía del bien común no se opone tampoco al verdadero sentido del principio según el cual la sociedad es para las personas y no las personas para la sociedad.

Araujo (1992, p. 40), indica que “los elementos básicos que estructuran el bien común son:

1) El bienestar material (que es más urgente);

2) La paz;

3) Los bienes o valores culturales (que son los más importantes).

Además, sostiene que a la hora de proyectar un conjunto de viviendas hay que considerar:

1) La organización material del espacio;

2) Cuanto ayuda a la unidad, no lo que la rompe (tanto desde el punto de vista espacial como con respecto a las relaciones entre los moradores);

3) La libertad de vida y convivencia que generan las formas”.

La constitución de una vivienda (casa) promociona el fácil acceso de los individuos hacia la consecución de una vida digna, cuando prevalece la unidad familiar y social paralelamente podemos garantizar la privacidad de las personas considerando distintos niveles de libertad, siempre y cuando se respeten los gustos y necesidades de los seres humanos en cuestión.

La cultura arquitectónica tradicional surge de la observancia del hombre, y es a través de la vida misma que nos hallamos en búsqueda de respuestas aún más bellas. Una vez que relacionemos las ideas con las formas, resulta bastante probable que los proyectos que pudiéramos tener acaparen la concepción formal de la vivienda y satisfagan las expectativas de los hombres. Ahora; cuando se habla de proyectos, “armonía” es la terminología aceptada para representar toda clase de formas y de expectativas de vida. Su generación depende del diseño metódico y estructurado de las ideas visuales y cognoscitivas de las personas. "La buena arquitectura no siente complejos formalistas ni divaga con los distintos sentidos de forma, sino que resuelve conceptos concretos y claros, para hacer la vida más hogareña, más acogedora, más humana".

La consideración de una escala de valores con un enfoque urbanista, la vida familiar y la configuración de la vivienda promueven la búsqueda de soluciones que implican atención de la vivienda desde la óptica del “hogar”. Por último; entre otros factores que evidencian la importancia de la temática tenemos al entorno de la vivienda; es decir, la geografía, el clima y las condiciones externas que se imponen a la edificación de una vivienda per se.

Acercando la situación actual del país, a los hallazgos de la lectura, se podría mencionar que la problemática de la vivienda ha venido acentuándose con el pasar de los años dentro del Ecuador territorial, en este contexto y bajo las primeras referencias indicadas podemos indicar que la preocupación y sensibilidad de los gobiernos de turno han ido aflorando, sin embargo; como es natural todos los esfuerzos resultas incompletos al identificar esta sentida necesidad que gran parte del pueblo aún demanda. Dentro del tema de derecho serían las mejores aseveraciones que podríamos verter.

Por otra lado; si hacemos relación con las notas de la lectura, el enfoque de familia y grupo social que se llega atribuir a la vivienda es bastante similar. En el Ecuador la conformación de un grupo familiar digno parte de la cimentación de una vivienda o espacio físico en el que puedan desarrollarse las relaciones interpersonales más cercanas. La vivienda como fuente de habitabilidad tiene la compleja finalidad de satisfacer este significativo derecho y en la mayoría de los casos una aspiración; de este modo, se pretende garantizar un estado de seguridad y resguardo pleno. En este orden de ideas, es imperante señalar que las tasas de crecimiento poblacional en el Ecuador ascienden de forma exorbitante, esto sin temor a equivocaciones generará un déficit habitacional aún mayor al actual y deja a la autoridad un gravísimo sesgo como respuesta a la problemática. Para que los problemas relacionados a la vivienda puedan atenderse a nivel nacional se recomienda que los valores éticos y morales de los grupos familiares sean consensuados desde la conformación misma del hogar. La cultura de la sociedad se fundamenta gracias a los principios que se arraigan en los seres humanos; entre mayor sea la culturización del hombre, existe aún más probabilidad de encontrar soluciones de habitabilidad digna. El hombre tradicionalmente ha usado los materiales que la naturaleza ha puesto a su disposición, de esta manera a logrado construir un entorno habitable, cómodo y seguro para sus miembros.  

Bibliografía:

 

Araujo, I. (1992). Introducción al tema de la vivienda. Revista de Edificación. RE, No. 10, 8.

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